Datos formales:
Autor: Alejandro Zambra
Páginas: 98
Leído desde el 20 de Julio hasta el 29 del mismo mes aproximadamente.
Valoración final: Aprobado y sufrido
Datos informales:
Esta novela no sale de lo que se esperaría de Zambra, clásico escritor Chileno de estos años, conoce la brevedad, sabe de espacios urbanos, sabe de amores complejos y sobre todo, sabe de lo que significa escribir. En términos básicos, un hombre luego de hacer dormir a la hija de su Mujer comienza a recordar su historia, el antiguo marido véase padre de la hija, y todo esto relacionado con el inquietante hecho de que ella aún no llega a la casa. "La historia sigue hasta que llegue Verónica, o hasta que Julian esté seguro de que no volverá", nos dice Zambra.
La disfruté, para qué andar con cosas, la literatura de zambra parece como un viento que entra por mi nariz fríamente para alojarse en los pulmones mientras dura la obra, se va mezclando con mi vida personal y luego se va liberando por los puños en forma de tiempo presente. La brevedad siempre será un punto que resalta en estos libros, y si bien este evidencia algo muy de corte personal (el personaje es escritor, habla de cómo escribió "bonsái", la primera novela de Zambra, e incluso también es profesor) yo diría que es como si el autor recopilara hechos y pensamientos a lo largo de mucho tiempo, los recortara, dejara sólo lo más relevante (quizá menos) y los situara en una obra de trama muy tensa. Pese a lo breve también sabe dejar una sensación rara al final, porque todo queda para el lector, de manera que recuerda a Murakami, inconcluso, te tira la idea y la deja flotando, a ver si alguien capta algo, a ver si alguien aprieta los pulmones y los deja quietos un momento.
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